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Plagas y enfermedades

Por qué tu planta tiene hojas amarillas (y cómo solucionarlo)

Las hojas amarillas son el síntoma más común en plantas de interior. Aprende a diagnosticar la causa exacta —riego, luz, nutrientes o plagas— y a corregirla paso a paso.

28 de junio de 20266 min de lecturaDificultad: Fácil
Por qué tu planta tiene hojas amarillas (y cómo solucionarlo)
En este artículo

Ver una hoja amarilla en tu planta favorita asusta, pero rara vez es una sentencia. La clorosis (el amarilleo de la hoja) es la forma que tiene la planta de pedir ayuda, y casi siempre apunta a una de seis causas. Lo aprendí perdiendo unas cuantas plantas antes de entender una cosa: la clave no es la hoja amarilla en sí, sino leer el patrón —qué hojas amarillean, dónde y a qué velocidad—. Esta guía te enseña a diagnosticarlo como lo haría yo.

Identifica el patrón antes de actuar

Antes de cambiar nada, observa durante un minuto y responde a tres preguntas:

  • ¿Hojas de abajo o de arriba? Las inferiores suelen indicar riego o nutrientes; las superiores o nuevas, luz o un problema reciente.
  • ¿Amarillo uniforme o nervios verdes? Si los nervios siguen verdes y el resto amarillea, sospecha de falta de hierro o magnesio.
  • ¿Blandas o crujientes? Blandas y oscuras: exceso de agua. Secas y quebradizas: falta de agua o aire muy seco.

Anota lo que ves. Ese patrón es el 80% del diagnóstico.

Tabla de diagnóstico rápido

PatrónCausa probable
Hojas bajas, blandas; sustrato húmedo y con olorExceso de riego / pudrición
Amarillas y crujientes desde los bordes; tierra muy secaFalta de riego
Hojas viejas que amarillean y caen poco a pocoPoca luz (o ciclo natural)
Parches amarillos/blanquecinos en la cara al solExceso de sol directo
Nervios verdes, tejido amarillo (intervenal)Falta de hierro/magnesio
Punteado amarillo + telarañas o motasPlagas

Causa 1: Exceso de riego (la más frecuente)

El encharcamiento ahoga las raíces y es, con diferencia, el motivo número uno. Las hojas amarillean desde abajo, se sienten blandas y el sustrato huele a humedad o tierra estancada.

Solución:

  1. Mete el dedo 3-4 cm en el sustrato. Si está húmedo, no riegues.
  2. Asegúrate de que la maceta tenga agujeros de drenaje.
  3. Vacía siempre el plato a los 10 minutos de regar.
  4. Riega solo cuando los primeros centímetros estén secos (ver la guía de riego).

Si el sustrato no se seca en días y la base está blanda, ve directo a la guía de pudrición de raíz.

Causa 2: Falta de riego

Menos común, pero ocurre. Aquí las hojas amarillean y enseguida se vuelven marrones y crujientes, empezando por los bordes. El sustrato se despega de la maceta y pesa muy poco.

Solución: sumerge la maceta en agua 10-15 minutos para rehidratar el cepellón y vuelve a una rutina de riego según sequedad, no según calendario. Si dudas entre exceso y falta, lee exceso o falta de riego.

Causa 3: Luz inadecuada

Poca luz hace que las hojas más viejas amarilleen y caigan porque la planta "sacrifica" lo que no puede mantener. El exceso de sol directo, en cambio, quema parches amarillos o blanquecinos en la cara expuesta.

Solución: mueve la planta a luz indirecta brillante (cerca de una ventana, sin sol de mediodía). Repasa la guía de luz.

Causa 4: Carencia de nutrientes

Si los nervios siguen verdes mientras el tejido amarillea (clorosis intervenal), suele faltar hierro o magnesio, sobre todo en plantas que llevan más de un año en el mismo sustrato o regadas con agua muy dura.

Solución: abona en primavera-verano con un fertilizante equilibrado a media dosis (mira cómo abonar); si es clorosis férrica clara, usa un quelato de hierro. Si llevas mucho sin trasplantar, renueva el sustrato. Más en clorosis férrica.

Causa 5: Plagas

Cochinilla, araña roja o pulgón chupan la savia y dejan un punteado amarillo. Revisa el envés de las hojas y las axilas: telarañas finas, motas blancas algodonosas o pequeños insectos.

Solución: limpia con un paño y jabón potásico, aísla la planta y repite cada 5-7 días hasta erradicar.

Causa 6: Estrés y causas naturales

No todo amarilleo es un problema:

  • Aclimatación: una planta recién comprada o trasplantada suelta alguna hoja al adaptarse. Normal durante 2-3 semanas.
  • Hoja vieja: las plantas retiran sus hojas más antiguas para invertir en las nuevas. Una hoja baja amarilla de vez en cuando no es preocupante.
  • Frío o corriente: un golpe de frío puede amarillear hojas de golpe; aléjala de ventanas y puertas en invierno.

¿Y la hoja amarilla, la corto?

Una hoja completamente amarilla no recupera el verde: la planta ya está reabsorbiendo sus nutrientes. Puedes retirarla para que la energía vaya a las hojas sanas, pero corrige primero la causa; si no, aparecerán más. Si la hoja está a medias, déjala: aún aporta algo de energía.

Consejo Plantcaria: haz una foto cada semana. Comparar imágenes te dirá si el amarilleo se ha frenado tras tu cambio.

¿No estás seguro de la causa? Sube una foto a nuestro diagnóstico con IA y te orientamos en segundos.

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