Alocasia (oreja de elefante): guía de cuidados
Cuidados de la alocasia (oreja de elefante, Polly): luz indirecta brillante, riego constante, mucha humedad ambiental, su reposo invernal, plagas y toxicidad.

En este artículo
La alocasia, conocida como oreja de elefante, es una planta tropical de hojas dramáticas: grandes, con forma de flecha o escudo, nervios marcados y un porte muy arquitectónico. La popular Alocasia 'Polly' o amazonica tiene hojas oscuras con venas plateadas. Es espectacular, pero también exigente: necesita condiciones bastante específicas para prosperar puertas adentro.
Por qué es exigente
La alocasia crece desde un rizoma o bulbo y procede de selvas húmedas del sudeste asiático. Quiere calor, humedad alta y luz brillante pero filtrada, todo a la vez. Cuando alguna de esas variables falla, reacciona rápido tirando hojas. No te asustes: es su forma normal de responder al estrés.
Luz
- Ideal: luz indirecta muy brillante, cerca de una ventana sin sol directo.
- Tolera: luz media, pero crecerá más lenta.
- Evita: sol directo intenso, que quema sus hojas con facilidad.
Riego
Quiere el sustrato uniformemente húmedo, sin llegar a encharcarse:
- Riega cuando el primer centímetro o dos empiecen a secarse.
- Nunca la dejes en agua estancada: el rizoma se pudre con facilidad.
- Tampoco dejes que se seque del todo, o las hojas se marchitan.
Es un equilibrio fino: ni charco ni sequía. Un sustrato aireado ayuda mucho a no pasarse.
Si puedes, usa agua filtrada o reposada; es sensible a la cal y al cloro.
Humedad: imprescindible
Aquí está la mayoría de los fracasos. La alocasia necesita humedad alta, por encima del 60%. Con aire seco, las puntas y bordes se vuelven marrones. Agrupa plantas, usa un humidificador o colócala en una zona naturalmente húmeda. Mantenla por encima de 18 °C; el frío la frena de golpe.
Sustrato y maceta
Usa una mezcla muy aireada: fibra de coco o turba con perlita y algo de corteza. Maceta con buen drenaje y no demasiado grande, para que el sustrato no se quede encharcado alrededor del rizoma.
El reposo invernal (no está muerta)
En invierno, sobre todo si baja la luz y la temperatura, la alocasia puede entrar en reposo: pierde hojas y parece morir. Si el rizoma sigue firme, no la tires. Reduce el riego, mantenla en un sitio templado y luminoso y rebrotará en primavera.
Abono y trasplante
En plena temporada de crecimiento (primavera y verano), la alocasia es bastante voraz: abónala cada 2-3 semanas con un fertilizante líquido equilibrado diluido a la mitad. En cuanto bajan la luz y la temperatura, suspende el abono por completo, ya que entra en reposo.
Trasplántala en primavera, cada 1-2 años, a una maceta solo un poco mayor; un tiesto demasiado grande retiene humedad alrededor del rizoma y favorece la pudrición. Es también el momento ideal para separar los hijuelos: la alocasia produce pequeños bulbos laterales que puedes desenterrar con cuidado y plantar aparte para obtener nuevas plantas. Usa siempre un sustrato muy aireado y una maceta con buen drenaje.
Plagas
Es un imán para la araña roja en ambientes secos, además de cochinilla. Revisa el envés de las hojas con frecuencia. Ante los primeros síntomas (punteado fino, telarañas), actúa pronto; tienes los detalles en nuestra guía de la araña roja.
Problemas frecuentes
- Puntas y bordes marrones: humedad demasiado baja.
- Hojas amarillas que caen: exceso de riego o reposo estacional.
- Gotas en los bordes (gutación): normal tras un riego, señal de buena hidratación.
- Hojas mustias y caídas: falta de agua o de humedad.
¿No tienes claro si es agua, humedad o una plaga? Sube una foto a nuestro diagnóstico con IA para acotar la causa.
¿Es tóxica?
Sí, y bastante. Contiene oxalatos de calcio que irritan boca y garganta de mascotas y niños si la mastican. Manipúlala con cuidado y mantenla fuera de su alcance.
En resumen
Luz brillante filtrada, sustrato húmedo pero aireado y, sobre todo, mucha humedad ambiental. Si le das esas condiciones y respetas su reposo invernal, la alocasia premia con unas hojas que no tiene ninguna otra planta de interior.
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